
Amados hermanos y queridos amigos, en esta ocasión quiero compartir con ustedes 38 Versículos de la Biblia sobre Dios no se impone a nadie, un contenido inspirado en la Palabra de Dios que puede ayudarte a comprender mejor este tema y acercarte más al corazón del Señor.
Aquí descubrirás enseñanzas, versículos y mensajes bíblicos relacionados con este tema, presentados de una manera especial y agradable para leer, meditar y compartir con tus seres queridos.
Mi deseo es que cada palabra aquí escrita fortalezca tu fe, renueve tu esperanza y traiga paz a tu corazón. Que el Señor guíe tu vida y derrame abundantes bendiciones sobre ti y tu familia.
“He aquí, yo estoy á la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré á él, y cenaré con él, y él conmigo”
— Apocalipsis 3:20
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”
— Juan 3:16
“Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre”
— Juan 1:12
“Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”
— Romanos 5:8
“L Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”
— 2 Pedro 3:9
“Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación”
— 2 Corintios 5:19
“L cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad”
— 1 Timoteo 2:4
“Que el siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido”
— 2 Timoteo 2:24
“Allegaos á Dios, y él se allegará á vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doblado ánimo, purificad los corazones”
— Santiago 4:8
“El Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga: y el que quiere, tome del agua de la vida de balde”
— Apocalipsis 22:17
“Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste”
— Mateo 23:37
“Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido”
— Lucas 19:10
“¿Quiero yo la muerte del impío? dice el Señor Jehová. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?”
— Ezequiel 18:23
“Diles: Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío, sino que se torne el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros caminos: ¿y por qué moriréis, oh casa de Israel?”
— Ezequiel 33:11
“A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente”
— Deuteronomio 30:19
“Si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes siervieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová”
— Josué 24:15
“Para que buscasen á Dios, si en alguna manera, palpando, le hallen; aunque cierto no está lejos de cada uno de nosotros”
— Hechos 17:27
“N tiempo aceptable te he oído, Y en día de salud te he socorrido: he aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud:)”
— 2 Corintios 6:2
“Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad”
— Salmos 86:15
“Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia”
— Salmos 145:8
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”
— Jeremías 29:11
“Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera”
— Juan 6:37
“Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios”
— Hebreos 12:2
“No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia”
— 1 Pedro 3:9
“¿Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?”
— Romanos 8:31
“Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar”
— Mateo 11:28
“Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia”
— Salmos 103:8
“(Porque por fe andamos, no por vista;)”
— 2 Corintios 5:7
“Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia”
— Colosenses 3:12
“Porque la gracia de Dios que trae salvación á todos los hombres, se manifestó”
— Tito 2:11
“Él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”
— 1 Juan 2:2
“N esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”
— 1 Juan 3:16
“Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero”
— 1 Juan 4:19
“Díjome: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente”
— Apocalipsis 21:6
“El Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga: y el que quiere, tome del agua de la vida de balde”
— Apocalipsis 22:17
“Xtendí mis manos todo el día á pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos”
— Isaías 65:2
“Les dirás pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos á mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré á vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos”
— Zacarías 1:3
“Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Tornaos á mí, y yo me tornaré á vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de tornar?”
— Malaquías 3:7