
Amados hermanos y queridos amigos, en esta ocasión quiero compartir con ustedes 41 Versículos de la Biblia sobre las enfermedades, un contenido inspirado en la Palabra de Dios que puede ayudarte a comprender mejor este tema y acercarte más al corazón del Señor.
Aquí descubrirás enseñanzas, versículos y mensajes bíblicos relacionados con este tema, presentados de una manera especial y agradable para leer, meditar y compartir con tus seres queridos.
Mi deseo es que cada palabra aquí escrita fortalezca tu fe, renueve tu esperanza y traiga paz a tu corazón. Que el Señor guíe tu vida y derrame abundantes bendiciones sobre ti y tu familia.
“L es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias”
— Salmos 103:3
“Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados”
— Isaías 53:5
“L cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados”
— 1 Pedro 2:24
“Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor: Mullirás toda su cama en su enfermedad”
— Salmos 41:3
“Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”
— Mateo 8:17
“Mas yo haré venir sanidad para ti, y te sanaré de tus heridas, dice Jehová; porque Arrojada te llamaron, diciendo: Esta es Sión, á la que nadie busca”
— Jeremías 30:17
“L sana á los quebrantados de corazón, Y liga sus heridas”
— Salmos 147:3
“Me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo”
— 2 Corintios 12:9
“Dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, é hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído á sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié á los Egipcios te enviaré á ti; porque yo soy Jehová tu Sanador”
— Éxodo 15:26
“Mas á vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud: y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada”
— Malaquías 4:2
“Rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo”
— Mateo 9:35
“Como Jesús la vió, llamóla, y díjole: Mujer, libre eres de tu enfermedad”
— Lucas 13:12
“Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste”
— Salmos 30:2
“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas cosas, y que tengas salud, así como tu alma está en prosperidad”
— 3 Juan 1:2
“No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”
— Isaías 41:10
“Corría su fama por toda la Siria; y le trajeron todos los que tenían mal: los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos, y los sanó”
— Mateo 4:24
“Él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote”
— Marcos 5:34
“Toda la gente procuraba tocarle; porque salía de él virtud, y sanaba á todos”
— Lucas 6:19
“Cuanto á Jesús de Nazaret; cómo le ungió Dios de Espíritu Santo y de potencia; el cual anduvo haciendo bienes, y sanando á todos los oprimidos del diablo; porque Dios era con él”
— Hechos 10:38
“Limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas”
— Apocalipsis 21:4
“Nvió su palabra, y curólos, Y librólos de su ruina”
— Salmos 107:20
“La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”
— Juan 14:27
“Si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesús mora en vosotros, el que levantó á Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”
— Romanos 8:11
“Nvió su palabra, y curólos, Y librólos de su ruina”
— Salmos 107:20
“Oh Señor, sobre ellos vivirán tus piedades, Y á todos diré consistir en ellas la vida de mi espíritu; Pues tú me restablecerás, y me harás que viva”
— Isaías 38:16
“He aquí que yo le hago subir sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad”
— Jeremías 33:6
“Rasto se quedó en Corinto; y á Trófimo dejé en Mileto enfermo”
— 2 Timoteo 4:20
“Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos”
— Salmos 6:2
“Mi carne y mi corazón desfallecen: Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”
— Salmos 73:26
“Sta es mi consuelo en mi aflicción: Porque tu dicho me ha vivificado”
— Salmos 119:50
“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”
— Hebreos 13:8
“Ntonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se dejará ver presto; é irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia”
— Isaías 58:8
“Gócese mi alma en Jehová; Y alégrese en su salud”
— Salmos 35:9
“Stas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo”
— Juan 16:33
“N el medio de la plaza de ella, y de la una y de la otra parte del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto: y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones”
— Apocalipsis 22:2
“No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada”
— Salmos 91:10
“Cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria”
— 1 Corintios 15:54
“Como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados: y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos”
— Mateo 8:16
“Él dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz”
— Lucas 8:48
“Porque mis lomos están llenos de irritación, Y no hay sanidad en mi carne”
— Salmos 38:7
“El Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo”
— 1 Tesalonicenses 5:23